A veces uno tiene que encontrarse a 4,334. 7 km de casa para darse cuenta de que se es afortunado Empecé el colegio con 4 años ya sabía leer y escribir pero no tenía idea de lo que era recortar o pintar con pinceles. Creo que desde el inicio fui el bicho raro del salón, sólo sentí que deje ser rara cuando llegué a la universidad. Allí un gentío me superaba y yo había experimentado tantas veces el ensayo y error que ya nada me importaba. La gente suele recordar su infancia como la mejor época de sus vidas, yo siento que comencé a vivir a los 12 y me costó un año de terapia honrar mi infancia/pasado. Por dramático que suene me gusta más mi vida desde que mandé a la basura las culpas y empecé a valorar las responsabilidades. Cuando llegué a la universidad el liceo ya me había hecho fuerte y quitado el miedo al ridículo. No lo sé pero siento que ese mito del ridículo no es más que la excusa de cobardes para no aprender. Una vez mi profesor de francés dijo: "la gente que ti...
Soy jardinera de mis dilemas, la duda es mi mejor recurso estético