Después de 2 años sin verse tropezaron en el aeropuerto, ella llevaba las mismas botas de siempre, descuidadas y muy usadas, vestía jeans y franelilla blanca. Como de costumbre viajaba de bolso mochilero, el cabello semirecogido, la cara lavada y un café expreso enorme en sus manos. Él en cambio se veía mucho más serio, ya no llevaba gorra ni franela, lucía una sobria camisa de rayas azul claro y una maleta de cuero, sin embargo aún cargaba con esa mirada llena de tristeza. Ella no pudo disimular y seguir de largo, le sorprendió que a pesar de verse completamente diferente sus ojos color miel mantuvieran esa soledad distintiva. Ambos al chocar se miraron a los ojos, fue imposible ocultar el sobresalto, él solo pudo responder con una mueca de desprecio cargada de resentimiento. Ella, por su parte, fue incapaz de evitarlo y con una sonrisa forzada le dijo: -Cómo estas? -Preguntó completamente tiesa y con un temor enorme a no recibir respuesta. -Bien! ...
Soy jardinera de mis dilemas, la duda es mi mejor recurso estético